domingo, 29 de junio de 2008

Táctica y estrategia


En estos días en los cuales parecería que cada uno de nosotros prefiere priorizar la elaboración de un plan para llevar a cabo sus más ansiados proyectos a dejar fluir sus deseos, me animaría a profundizar en lo siguiente:

En todas las épocas, la humanidad se ha esforzado en trazar planes o estrategias para transitar su vida, para relacionarse con los demás (o para distanciarse de ellos), para conseguir alcanzar objetivos de la más variada índole…..y hasta para ser feliz.

Invocando a la guerra o al amor más intenso, distintos personajes han recurrido a tácticas y estrategias tan variadas como ocurrentes para alcanzar sus metas, dedicando tanto tiempo en idearlas y elaborarlas, que lograron al fin reducir los espacios de creatividad, intuición y espontaneidad a su mínima expresión.

Si hablamos de la guerra, el gran sabio taoista Sun Tzu decía unos 5 siglos AC: “…. quien libre cien batallas y consiga cien victorias no se le puede considerar como al más hábil de todos los comandantes. El mejor de ellos será aquel capaz de lograr la rendición del enemigo sin entrar en combate”.

Y si hablamos de amor, alguien más contemporáneo, pero no menos preocupado por trazar estrategias para enamorarse, como Mario Benedetti, ideó también cierto plan, diciendo:

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

Me pregunto en qué contribuye reservar un espacio tan preponderante para predefinir aspectos tan importantes como simples de nuestra vida, como amarse o pelearse.

No estaremos, de esta manera, limitando nuestra creatividad, espontaneidad y frescura, llevándolas al terreno de la rigidez, inflexibilidad y aburrimiento?

Y si intentáramos dejar fluir nuestros deseos un poco más, y planificar un poco menos? Porque al fin de cuentas, lo aceptemos o no, la vida no es otra cosa que lo que nos sucede mientras planificamos…..

Ya lo decía Richard Bach en ‘Ilusiones’: el pecado original consiste en limitar el Ser. No lo cometas.

1 comentario:

miguel sznajderman, jazzmen dijo...

Respecto al ser encontré una bella frase de un escritor español llamado Antoni Marí.

"Soy lo que desconozco que soy. Soy todo lo que no sé".

PD: te agregué a mi lista de blogs amigos
un abrazo