Alejandro cortando el nudo gordiano, de Jean-Simon Berthélemy (1743–1811).
Al pensar que los conflictos tienen una sola manera de ser resueltos, transitamos el difícil camino de no encontrar la solución...la cual, en casi todos los casos, era sorprendentemente simple....inesperadamente simple.
Al pensar que los conflictos tienen una sola manera de ser resueltos, transitamos el difícil camino de no encontrar la solución...la cual, en casi todos los casos, era sorprendentemente simple....inesperadamente simple.
Cuando Alejandro Magno (356–323 a. C.) se dirigía a conquistar el Imperio persa, en el 333 a. C., tras cruzar el Helesponto, conquistó Frigia, donde se enfrentó al reto de desatar el nudo. Solucionó el problema cortando el nudo con su espada. Esa noche hubo una tormenta de rayos, simbolizando, según Alejandro, que Zeus estaba de acuerdo con la solución, y dijo: «es lo mismo cortarlo que desatarlo». Efectivamente, Alejandro conquistó Oriente.
Así, en español se utiliza la expresión «complicado como un nudo gordiano» para referirse a una situación o hecho de difícil solución o desenlace, en especial cuando esta situación sólo admite soluciones creativas o propias del pensamiento lateral.
También en español, «nudo gordiano» se suele utilizar para referirse a la esencia de una cuestión, de por sí de difícil comprensión, de tal manera que, desatando el nudo, es decir, descubriendo la esencia del problema, podremos revelar todas sus implicaciones.
El lema personal de Fernando el Católico, "Tanto monta", hace alusión a este nudo: lo mismo es cortarlo que desatarlo.
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